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Viaje a Argentina

Publicado: 10 octubre, 2011 en Fotografia, Viajes
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(Warning Tochopost!!!)

Buenas!

Bien, una semana después de regresar de mi periplo por tierras Argentinas, vengo a traeros mis impresiones de lo que viví y de como me pareció el país, adjuntando algunas fotografías que pude sacar. Inicialmente preveía un viaje mas variado, pero al final lo reduje a ir a dos lugares: Mendoza y Buenos Aires. En la capital anduve 5 días, repartidos en los 2 primeros y los 3 últimos, y el resto en Mendoza. Así que voy a contaros como me fue durante estas 2 semanas que estuve allí.

Primero el viaje. Empecé mal. Tenia un vuelo DIRECTO de Barcelona a Buenos Aires que sin que nadie se diera cuenta se convirtió en un viaje con escala a Madrid. Bueno, que le íbamos a hacer, tampoco es una hecatombe… Sino fuera porque tenia que ir a la terminal mas lejana en menos de 20 minutos… que llegué cuando casi todos habían embarcado. En fin, así empezábamos bien.

Luego, mas de medio día después, llegué a Buenos aires, donde yo iba todo feliz y tranquilo ajeno a que tenia que cruzar por migración y aduanas. Que no ajeno a que tuviera que pasar por allí, sino ajeno a lo que conllevaba pasar por allí. Hora y media para un papelito di merda! En fin…

Llegué a un hotel (bastante cutrillo), donde pasé la noche. Al levantarme, decidí ducharme antes de quedar con Gustavo para pasar el día fuera antes de “agarrar” el bus que me llevaría de noche a Mendoza. Y aquí vi la primera curiosidad; Entro en la ducha y… donde está el gel? Y el champú?

Sillones bastante cómodos en el bus

Y es que resulta (por lo que vi en los 2 hoteles y en casa de Matías), que los argentinos tienen la costumbre de ducharse con “pastilla” de jabón. Me pareció curioso ya que aquí, aunque antaño también se hacia, es mas bien raro verlo ahora.

Salí por la mañana, estuvimos debatiendo un rato Gustavo y un servidor y salí a comprar algunas cosas: conversor eléctrico, que el que tenia no iba! Tabaco de “armar” (como le llaman los argentinos al tabaco de liar), y a intentar sacar dinero del cajero con la tarjeta de Moneybookers (y si, se puede y sin problema). Luego fuimos a comer, vimos un rato el Barça vapulear a Osasuna sino recuerdo mal, y haciendo tiempo llegó el final de la tarde donde iría a la estación del retiro (de buses), para agarrar el bus que me llevaría a Mendoza.

Muchos me dijeron: Y porque no encadenas vuelo Buenos Aires – Mendoza?

Lo cierto es que era una opción, y sino voy desencaminado son unas 3h de viaje, por las 13 del bus. Pero entre estar 1-2h antes en el aeropuerto, luego el lio de que cuando salgo también tengo que esperar un rato… y que, como se dice, “allá donde fueres, haz lo que vieres”, como la gente de allí suele moverse con bus, decidí hacer lo mismo.

Y la verdad, nada mal. Ya me lo monte bien para viajar de noche, en un bus con asientos de cuero reclinables 180º muy cómodos (aunque algo cortitos, gente que sea bastante alta tenga en cuenta que los pies quedaran colgando), servicio de cena, y la verdad, muy confortable. Ya elegí el viajar de noche para dormir en él y la verdad no tuve problema alguno en conciliar el sueño… salvo un ocupante que, cuando me medio desperté a media noche, escuche que roncaba como sino hubiera mañana… HDP! Pero al final dormí bien.

Me desperté pronto, cuando aún quedaban como 2h para llegar al destino. Me puse a leer un rato hasta que cuando levanté la mirada vi lo que parecían ser viñedos (tened en cuenta que allí es invierno y no están muy crecidos). Entonces, supe que ya llegaba a Mendoza (conocida por ser la región con los mejores vinos de Argentina).

Acequias everywhere!

Allí me esperaba Matías, del cual acepté la hospitalidad que me brindó de quedarme en su casa. De camino de la estación a su casa, me empecé a dar cuenta de que Mendoza tenia un toque especial. Arboles por todos lados; Matizo, arboles en TODOS lados, que la verdad me chocó un poco teniendo en cuenta que Mendoza a priori es una ciudad en una zona “semi-desertica”. Y es que tiene trampa, pues se aprovecha, a mi parecer muy eficientemente, el agua de los deshielos de los andes y mediante un sistema de acequias que se pueden ver en absolutamente todas las calles, se riega la vegetación.

Francamente, algo que aquí en España no se ve en ninguna ciudad, si acaso algún pequeño pueblo, pero es muy poco común, aunque francamente muy agradable, todo hay que decirlo.

También choca el hecho de que, en esta ciudad, no hay grandes rascacielos. Supongo que la combinación de tener una gran extensión donde edificar (Argentina es mas de 5 veces mayor en tamaño que España, y en cambio tiene unos 7 millones “menos” de habitantes que el territorio ibérico), combinada con la cercanía de Chile y el choque de la placa tectónica latinoamericana con la de Nazca (que, como ya vieron hace pocos años, creo un grandísimo terremoto en chile), hace que en Mendoza sea común notar algunos temblores (aunque mucho mas débiles que en chile), y las edificaciones van acorde no siendo demasiado altas.

En cualquier caso, la combinación de edificios bajos, muchos arboles, y una ciudad aparentemente bien cuidada, hacen que la primera sensación que tuve fuera bastante agradable.

El primer día, al llegar, fuimos a buscar a unos amigos y a ir a un asado + partido de futbol. Todo muy agradable, con bastante calor (me sorprendió el calor que hacia en Mendoza considerando que era invierno, ya que iba en manga corta y pasando calor al sol!) Obviamente, aun medio adaptándome al jetlag, acabe reventado y fue llegar a casa y quedar muerto en la cama.

Al día siguiente, decidimos patear gran parte del centro de Mendoza. Por alguna razón (supongo que comentarios de gente española que desconocía el país, o argentinos que se creen que Europa es el paraíso), la gente me había metido en la cabeza el concepto de que el país seria “tercermundista”. Yo no lo entendía, pues nunca había pensado que así fuera, y aunque obviamente en España podemos tener algunos adelantos mas que allí, tampoco creí que fueran tan desproporcionados como para sentirme en un lugar que no se ajustara a las necesidades de cualquier persona. Digo esto, porque el pasear por el microcentro de Mendoza (que ni tan siquiera es la capital del país, diría que debe ser la 4ª o 5ª ciudad mas poblada del Argentina), era tan urbanita (pero con ese gran toque verde de arboles que no todas las ciudades tienen), que no veía muchas diferencias con Barcelona. Calles peatonales, muchos comercios, mucha actividad, muchos bares (que le hacían a uno sentirse como en casa :P), y la verdad, escasa (o nula) diferencia con cualquier zona que cualquier español haya visto en su país alguna vez.

Lo que si que vi mas deficiente mientras daba el paseo (y que previamente en Buenos Aires ya me pareció percibir), es que las carreteras están bastante mal. Pedazos, baches, apenas se ven las líneas por donde conducir… Y eso, mas adelante me percataría que se sumaría a una de las, probablemente, peores cosas que tienen los argentinos: “Su forma de conducir”.

Entiéndase, que un español, cuando va a cruzar una calle por el paso de peatones, algún coche a veces no pare, pero normalmente suelen hacerlo. Allí, ni que estés a medio camino paran, y tienes que andarte con ojo. Todos corren como desesperados, nadie indica si va a girar o no, nadie se mantiene en su carril (cosa que me sorprendió, teniendo 2 carriles, siempre iban en medio), estacionan en cualquier lugar, giran sin aviso… En fin, un caos.

En mis últimos días en Buenos Aires Gustavo me comentó algo que al principio parecía exagerado, pero que luego de haber estado 2 semanas en Argentina no me pareció tan descabellado. Según me comentaba, un conocido suyo, residente en USA y acostumbrado a las normas viales allí, regresó a la Argentina para hacer visita a familiares. Como él era originario de allí, ni corto ni perezoso, alquiló un coche en el mismo aeropuerto para poder moverse durante la semana que estaría en la ciudad cómodamente. A medio camino de ir a casa de sus familiares, les llamó para que lo vinieran a buscar con un claro: “Aquí es imposible conducir!”. Y eso francamente parece exagerado, pero parte de razón tiene.

Así que, prosiguiendo con mi segundo día en Mendoza, vi una ciudad bastante bonita, en los barrios mas céntricos, y caminé y caminé y caminé….. No sé hasta que punto en Buenos Aires (y otras grandes ciudades del país), será así, pero lo cierto es que la escasa red de transporte público (que la hay, pero es algo tísica), hacen que la gente o conduzca o camine, y normalmente suele ser esto último, de manera que apercibí distancias que ellos consideran normales, como distancias que aquí equivaldrían tranquilamente a 2 o 3 paradas de metro (wtf!).

Obviamente, después del partido del día anterior, del viaje por la noche, del jetlag, y de la pateada, volvía a caer rendido en la cama.

Estamos ya pues en el tercer día en Mendoza, y decidimos tomárnoslo de relax. Hice algo que a la postre seria uno de los pocos días que lo haría: Jugar un poco a póker. Me venia bien un poco de relax, y al final decidimos tomarnos el día con tranquilidad.

Al día siguiente teníamos previsto visitar el gran parque de Mendoza, pero fue (y cito textualmente) “El único día nublado en la ciudad”. Y bastante, algo frio además. No se veía nada agradable así que nos dedicamos a deambular cerca.

Parque Gen. San Martín

Parque Gen. San Martín, con los Andes de fondo

Despertándonos al día siguiente, fuimos por la mañana al centro a hacer unas pequeñas compras, y luego si,  fuimos al gran parque de San Martin. Era bastante grande, con muchos espacios abiertos, mucha gente en sus zonas descansando, haciendo deporte, con la familia, amigos… Muy agradable ciertamente. En él, hay un gran lago, que hace que se torne mas acogedor si cabe. Seguramente no distaría mucho de grandes parques de aquí sino fuera porque el color que menos se veía, era el gris, dado que solo eran pequeños caminitos e incluso zonas donde los coches ni tenían acceso, y la gente solía recostarse plácidamente en el césped. Dimos un paseo bastante largo, y volvimos que ya oscurecía. De hecho, fue el segundo o tercer día que regresamos a casa de noche, y también me vino a la cabeza uno de esos tópicos de Argentina: La seguridad.

Hablando con gente de la Argentina, mis conclusiones fueron muy confusas; unos decían que no era para tanto, que como cualquier otro lugar, y otros, me decían que cuidado con salir, cuidado que te roban, cuidado que… bahh ni que me fueran a “enviolinar”! La opinión de los españoles directamente la omito porque a medida que pasaba mas días allí mas cuenta me daba de que parecía (consciente o inconscientemente) de que nos sentimos “a un nivel muy superior” de tierras latinoamericanas, y francamente, es mas utópico que un político honesto.

Tranquilo, muy tranquilo. Uno por la noche puede ir tranquilo. Obvio, no te metas en un callejón cerca de una zona de casas “baratas” en plena noche y con un portátil exhibiéndolo pero… coño, es que en España eso tampoco lo haría!

Así que en fin, regresamos a casa y me preparé mentalmente para la que se avecinaba al día siguiente: “EL ASADO”.

Asado

Carneeeeeeee!!

Y si, no es que lo diga como si lo temiera, es que en el transcurso de los días que había estado allí pude notar que los argentinos ingieren cantidades ingentes de comida. Claro, lo de ir andando a todos los lugares explica que luego la mayoría sean unos “flacos”, pero francamente eran cantidades enormes, y claro, habiendo un asado concertado y para mas de una docena de personas… me imaginé que tendría que cenar ligero para poder hacer hueco a lo que se me vendría.

Y ni que decir, que fui bueno en ser previsor: Carne (y únicamente carne!) para mas de 12 personas que fue suficiente para la comida, la cena, y aun quedaron restos para el día siguiente. Buffff, creo que nunca he visto tanta carne junta en una mesa, y creo que habrá argentinos que me confirmaran que seguro que han vivido asados mucho mas grandes que este.

Dicho esto, tras comer me costó hasta levantarme de la silla xD, y tras dar un paseo por la tarde por un barrio cercano y sacar a pasear a Mora (la terranova de Mati), volvimos a casa donde me dieron a probar mate.

….

……….

…………………….

Puaghhhhhhhhhhhhhhhh, que amargo! Y caliente!

No se les ocurre otra cosa que darme mate caliente y amargo (como se supone que debe tomarse), una tarde mendocina en la que andábamos cercanos a los 30º! Y es que, no sé si será en la mayoría del territorio español, pero no suelo ver mucha gente aquí tomar “Te”, y claro, yo no soy una excepción, y como estoy poco acostumbrado a sabores bastante amargos, y encima caliente cuando el día es bastante caluroso… pues francamente, no me agradó mucho.

Así que un día bastante “argentino”, con asado y mate. El único inconveniente es que esperaba poder ir a comprar los recuerdos este mismo día, pero siendo domingo pocas cosas habían abiertas, y me quedaban aun 2 días antes de regresar a Buenos Aires (a donde quería llegar con todos los regalos comprados y dedicarme a descansar de las pateadas que me pegué en Mendoza).

El problema, es que el lunes (día siguiente), era fiesta comercial (o algo así), y no había casi nada abierto. Nos dedicamos a visitar las ultimas partes de ciudad que me quedaban por ver, y posponer las compras para el martes.

Y ahí fue, donde me la pasé arriba y abajo comprando, y la verdad vine cargadito y con precaución de que no se rompieran las botellas de vino 🙂 Pudimos quedar ese día para comer con rulo, un pokerestratega que hacia tiempo que conocía y que aprovechando que era mendocino y vivía cerca, fuimos a charlar un rato mientras comíamos antes de que, a final de la tarde, agarrara el bus que me llevaría de vuelta a buenos aires.

Y allí es, donde acabé mis últimos días, quedando alguno con Gustavo para comer  y dar un paseo por la zona central de la ciudad (obelisco, plaza de mayo…), al cual, habiendo comprando una camiseta de boca para regalarla a un amigo de aquí, no se me ocurrió otra cosa que gastarle una broma diciéndole que se la había traído para él (acérrimo hincha de river)… Me miró con una cara de desprecio que aun estoy sorprendido de que no quemara la camiseta delante mío.

Lastimosamente, no pude quedar con “Galo” que tubo trabajo (ahí lo dejo….), y  decidí pasar los últimos 3 días relajándome, revisando algo de trabajo, aprovechando para ver como el Barça volvía a golear, teniendo algunos problemas con internet en el hotel que amablemente me resolvieron, y reflexionando un poco sobre lo que me pareció la experiencia argentina (o siendo mas concretos, la experiencia Mendocina).

Y aquí, es donde viene la reflexión sobre el tema que os comenté en “posts anteriores” sobre la posibilidad de vivir en Argentina, así que voy a intentar ser conciso con lo que he ido viendo.

Lo primero de todo: Argentina es grande, MUY GRANDE! De allí mi obsesión por estar en una ciudad relativamente grande. Si vas a una micro ciudad alejada o pueblo, puedes toparte con que la gran ciudad esté a varias horas de viaje. Hay que saber elegir bien el sitio. Los precios de las viviendas varían un poco en función de donde uno vaya, puesto que en buenos barrios de la capital pueden salir a precios “europeos”. Pero por ejemplo, una aceptable/buena CASA en Mendoza puede salir a menos de 3000 pesos (500 euros), con varias habitaciones y pequeña terraza-jardín.

En argentina se come bien, bastante bien. Hay de todo aunque obviamente la carne es la especialidad, siendo esta mas barata que el pescado. Eso puede suponer un pequeño problema dado que, pese a que se puede encontrar de todo, la gente no suele comer (o eso me pareció) tanto pescado como en España. De todas formas tampoco es muy inconveniente, y los precios son mas económicos que aquí y como mencioné se puede encontrar de todo igualmente.

Los transportes públicos son menos desarrollados que aquí (al menos para una persona acostumbrada a vivir en Barcelona y tener de todo). Los hay, pero menos, y uno se tiene que acostumbrar a andar o conducir. Conducir habría que ver como nos podemos adaptar a ello, porque hay que echarle un par de huevos al principio viendo lo “cívicos” que son los argentinos al volante.

La seguridad, en Mendoza por lo menos no es problema. Estando en Buenos Aires si que vi lo que le llaman “villa miseria” (que son casas rollo favelas en versión “light”), y algunos puntos un poco feos, pero en su mayoría se respira aire cosmopolita como el de cualquier ciudad. No creo que sea algo tan exagerado como la mayoría habéis escuchado, solo no tenéis que ir con pinta de “pardillos”, y listo.

El idioma, obviamente, no es ningún problema, no obstante, observareis como la gente detecta en microsegundos que sois españoles con solo decir 2 o 3 palabras, y en el fondo te sientes como lo que eres, el “extranjero”, por hablar distinto a ellos, pero no hay menosprecios ni rencores, así que no es un inconveniente. Solo una cosa: métanse en la cabeza el substituir siempre la palabra “coger” por “agarrar”, y tenéis un ejemplo gráfico del porque en esta viñeta:

Pequeñas diferencias de idioma

(Aquí tenéis el enlace original)

El viaje es largo, si, de entre 15 y 20 horas según las escalas que tengáis. Es algo incómodo tantas horas, pero en el avión en clase turista los asientos son bastante mejores que los de un vuelo nacional (mas grandes, cómodos, y espaciosos). Yo he viajado poco en avión, y a la ida quise ir en ventanilla para poder ver el paisaje. De las 13-14h de vuelo, me pase 10 viendo atlántico, así que tampoco os lo recomiendo, y mejor ir en pasillo y poder estirar las piernas mas a gusto :p. Puede suponer un inconveniente para el español que quiera emigrar y piense que tiene Portugal o Inglaterra mas cerca, cierto, pero francamente, entre escalas y estar antes y salir después, ir a Europa supone perder medio día, y a Latinoamérica el día entero. Si tan necesitados estáis de esas 12h… cada cual elige su destino, pero a mi no me parece una hecatombe.

El clima es… dispar. En buenos aires estuve 5 días y 3 llovió. Claro que estaba a finales de invierno – principios de primavera, pero se notó cierto calor y humedad. Quizá no es el lugar mas idóneo climáticamente, pero Argentina tiene climas diversos, solo hay que viajar. Mendoza es un clima cálido y seco, veranos calurosos pero que con ponerte a la sombra ya estas bien, e inviernos no tan fríos como algunos piensan, nevando 2 o 3 días al año, así que tampoco es tanto, y teniendo los andes cerca, a los esquiadores/alpinistas les puede parecer interesante.

La gente es bastante agradable y acogedora, y teniendo acento español, siempre tenéis ese toque “distinto” que llama la atención. Me pareció curioso un aspecto de hospitalidad que aquí en España parece que no tenemos o que hemos perdido. Cuando uno va de visita, el anfitrión lo agasaja invitándole a tomar algo o comer lo que sea para tener una charla, y nada de: “Te traigo esto, ok, vale adiós!” Que creo que es mas común de lo que imagino en España.

Las ciudades tienen de todo: Comercios, restauración, hoteles/hostales. Si vais por calles del centro de buenos aires en lo único que le veréis diferencia con respecto a Madrid o Barcelona es en que los buses son distintos y poco mas (ocasionalmente ver un coche americano algo antiguo, cosa muy rara en España). Por lo demás, no hay diferencias. De hecho, me sorprendí bastante cuando, en mis últimos días de viaje estando en el centro de Buenos Aires, salí a dar una vuelta y a comer fuera y vi vendedores ambulantes (Con la manta, como aquí!), negros. Y cuando digo negros, me refiero a Africanos, literalmente. Mi consciencia me hizo pensar que con ese color de piel serian brasileños, pero al hablar entre ellos noté un aire africano algo familiar al que tienen los vendedores ambulantes de España. Y es que, hasta en eso se parece Argentina a España!

Así que mi conclusión es que, si uno se mueve un poco y sabe elegir medianamente bien (tampoco hay que ser ultraminucioso), Argentina solo tiene un contra para los Españoles: Que está lejos, y nada mas.

Y esto fue todo lo que me deparó mi viaje, volviendo muy satisfecho y bastante convencido de que, probablemente, este país será mi próximo destino para pasar una temporada de residencia.

Argentina

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